Gilberto Arriaza (El Salvador, Centroamérica, 1963) es un prominente artista
salvadoreño, quien desde muy niño mostró su inclinación hacia el arte. Con tan
solo 11 años, Arriaza realizó su primera exposición y esto solo sería el principio
de una larga carrera artística que, además, inspiraría a otros, pues Arriaza no
solo ha trabajado para sí mismo, tomando el arte como una forma de expresar
sus ideales y modo de sentir, sino que también ha sido una brújula que ha
guiado a los más jóvenes que deseen transitar en este mundo.
Gilberto Arriaza se ha destacado en el dibujo, la pintura y el grabado. Sus
obras han sido expuestas en varios países y hoy día goza de gran
reconocimiento en su país y fuera de él, pues sus obras son conocidas en
América y también en países de Europa.
Cursó estudios en Argentina y regresó a El Salvador siendo el primer artista
con grado de licenciatura en pintura, lo cual le dio la oportunidad de ejercer
como profesor de dibujo y pintura y formar parte del sistema nacional de
educación, además de trabajar en el diseño curricular de artes plásticas para
niños y jóvenes. También ha sido el artífice detrás de muchas exposiciones
infantiles en su país.
Para Arriaza es importante enseñar a los niños las diferentes técnicas artísticas
plásticas como la pintura, el dibujo, la modelación en plastilina, la cerámica y el
collage. Su ardua pasión por las artes le ha llevado también a ejercer el cargo
de secretario y presidente de la Asociación de Artistas Plásticos de El Salvador
(ADAPES).
Las fuentes de inspiración de Gilberto Arriaza
Al ser consultado sobre lo que le inspira para crear sus obras, Arriaza responde
que son “básicamente las condiciones humanas, las circunstancias sociales,
conductuales y psicológicas”, lo cual se puede notar en obras como “reflexión:
vida-muerte-belleza” o “El llamado de la luz”, en las que los espectadores se
sumergen y emanan los pensamientos relacionados con la vida, la banalidad o
la intrínseca conexión entre el ser humano y la naturaleza.
No obstante, Arriaza manifiesta que también encuentra inspiración “hacia
donde gire la mirada, bien sea realista o fantástico, como un paisaje, un
bodegón, una flor, un rostro, una piedra, un elemento realista o la maravillosa
figura humana”.
Este tipo de creaciones también son comunes en Arriaza, quien tiene la
capacidad de tomar un elemento cotidiano y transformarlo en una obra que
invite al público a la reflexión, tal como ocurre con su obra “Cerco de
cacaopera”, la cual retrata los cercos de división de territorios, muy comunes en
algunas zonas de El Salvador.
El íntimo proceso creativo
Respecto a su proceso creativo, Gilberto señala que lo primero que viene a su
mente son las imágenes, las cuales asocia con un tema e imagina la obra
culminada, lo cual implica que ya ha elegido una técnica o material a utilizar,
“luego de lo imaginado, el siguiente paso es actuar en pos de la concreción de
la idea, eso significa procurar una base o soporte y el recurso gráfico-pictórico,
el cual puede ser grafito, tintas, acrílicos, acuarelas u óleos”, indica Arriaza.
Arriaza agrega: “Seguidamente, procedo a la ejecución de un boceto primario
en el plano básico, prestando atención a los aspectos estéticos tales como la
composición visual, el equilibrio de forma y color, gesto y expresividad de las
imágenes respecto del tema”. El artista salvadoreño también acota que “El
proceso para la ejecución de la obra no tiene ningún tiempo, puede durar
horas, semanas o meses hasta años, el artista decide cuando la obra está
terminada”.
Además, resalta que “el entorno socio natural en el cual me desarrollo es
permanentemente mi leitmotiv, junto al bagaje psico-emocional que me ha
generado la constante reflexión de la vida cotidiana, los cuales se combinan y
completan el sentido esencial de mi expresión original como artista”.
Provocar el acto reflexivo y filosófico
Lejos de ser un asunto banal, Arriaza puntualiza que “más que mensajes lo que
prima en las obras son propuestas o expresiones poéticas visuales, la
develacion de temas sociales o el abordaje de situaciones extremas de la
existencia humana. Por lo tanto, el interés primario es motivar los resortes
sensoriales para provocar el acto reflexivo y filosófico de los espectadores.
Gilberto Arriaza ha expuesto recientemente en dos ciudades de Argentina:
Chajari al norte de Buenos Aires y en la ciudad de La Plata, en ambos casos se
trató de una exposición retrospectiva que reunió pinturas de diferentes épocas.
Asimismo, sigue al frente de su Academia Caracol Azul, dedicada a la
formación artística para niños.
Entre los objetivos de Gilberto Arriaza se encuentra continuar proyectando sus
obras a nivel internacional, seguir participando activamente en bienales, así
como en exposiciones colectivas o individuales. “En estos momentos ya he
iniciado una serie de trabajos realizados con la temática de la figura humana, la
cual quiero explorar con más intensidad. También me proyecto a fortalecer y a
ampliar una colección de dibujos de gran formato con el tema Migrantes, la cual
es una serie que he venido desarrollando durante varios años”, destacó
Arriaza.