1. Ana, todas estas mujeres tienen en común un momento de quiebre,
un “ya basta” que las impulsó a cambiar todo. Cuando escuchó sus
historias por primera vez, ¿cuál fue ese latigazo de verdad, esa frase o
ese silencio que le dijo: “Esta historia no es solo suya, nos pertenece a
todos”?
Lo que más me conmovió no fueron las palabras en sí, sino el silencio denso
y elocuente que les siguió. Un silencio desprovisto de toda afectación, que
surgía de la profundidad de una verdad compartida. Si bien cada intervención
estuvo cargada de frases profundamente impactantes, el instante de mayor
claridad, en el que comprendí que aquella narrativa era un legado colectivo,
llegó con el testimonio de una de ellas: “Aunque te digan ‘no vales’, ‘no sirves
para nada’, tú adelante, sigue; aunque tengas todo en contra, lucha por lo
que quieres.”
En ese momento se desvaneció cualquier noción de la valentía como un acto
puramente heroico y electivo. Comprendí que, para muchas, es una fuerza
intrínseca, una necesidad vital. Sentí entonces el peso y la belleza de una
resiliencia compartida, esa fortaleza que, al ser reconocida en las demás, se
convierte en un faro que nos inspira a luchar por nuestros propios anhelos.
2. Hablamos mucho de la valentía de las protagonistas, pero hablemos
de la suya. Colocarse frente a otra mujer, con una cámara, y filmar su
vulnerabilidad más cruda es un acto de enorme intimidad. ¿Hubo algún
instante durante el rodaje en el que sintió que la línea entre documentar
y sanar se desdibaba por completo?
Sí, y me atrevería a afirmar que fue una experiencia recurrente. El proceso de
rodaje se transformó en un viaje emocional colectivo. En ciertos momentos, la
cámara se convirtió en ese espejo íntimo, en el espacio seguro para
expresarse con absoluta franqueza. Fue testigo de lágrimas que surgían
tanto detrás como delante del objetivo, en una suerte de diálogo profundo.
En ese intercambio, comprendí una verdad fundamental: filmar la esencia de
otra persona te obliga inevitablemente a confrontar tu propia realidad. Como
directora y como mujer, esta vivencia representa una contribución
profundamente significativa a mi vida. Y precisamente ese legado de
sanación que ellas me entregaban es la misma sensación que anhelé
transmitir a quien se encuentre con esta película.
3. Usted es la quinta mujer valiente de esta historia, la que eligió ser su
altavoz. Después de sumergirse en las vidas de estas cuatro
luchadoras, ¿qué espejo se rompió dentro de usted? ¿Qué parte de su
propia vida tuvo que revaluar o qué miedo decidió enfrentar
inspirándose en ellas?
El espejo que se quebró fue aquel que perpetuaba el mito de la
autosuficiencia absoluta, ese lema de que "los límites solo te los pones tú".
La verdadera lección que me entregaron estas cuatro mujeres es una más
profunda y matizada: si bien la vida presenta complicaciones, a veces
abrumadoras, su filosofía reside en un "vamos, levántate, que algo mejor va a
pasar, pero hay que ir a buscarlo, hay que lucharlo". De ellas emana una
energía formidable, una combinación de fuerza inquebrantable y resiliencia.
A través de su ejemplo, aprendí a aceptar la fragilidad no como una debilidad,
sino como una forma distinta y poderosa de fortaleza. Aprendí a no temer
mostrarme vulnerable, incluso desde mi rol como directora. Ellas me
recordaron que solo cuando te permites caer, puedes reunir el impulso para
volver a volar. Y que, si confías en el proceso, el viento de la vida te llevará
justo al lugar donde debes estar.
4. Más allá de los premios y la proyección en Atresplayer la plataforma
de Atresmedia, ¿cuál es la herencia invisible que espera que deje este
documental en quien lo vea? ¿Es esa semilla de “¿y por qué no yo?”
que quizás plante en el corazón de alguien que está a punto de
rendirse?
Exactamente. Esa es la esencia de mi aspiración. Me gustaría que quien
vea Donde el viento me lleve experimente una leve conmoción en su interior,
una llamada silenciosa pero persistente que le susurre: "Todavía puedes
hacerlo".
Mi deseo es que el público no solo admire a estas mujeres desde la distancia,
sino que las reconozca como un espejo en el cual verse reflejado. Que
comprenda, a través de sus historias, que la vida no consiste en evitar la
caída, sino en perseverar y seguir caminando, incluso cuando el viento sopla
en contra de manera persistente.
Si esta película logra insuflar valor a una sola persona, si puede avivar la
chispa del coraje en alguien que esté al borde de rendirse, entonces
consideraré que ha cumplido su misión más profunda y significativa.
5. El documental muestra una valentía que poco tiene que ver con la
épica tradicional masculina. Es una fuerza silenciosa, resiliente y
profundamente transformadora. ¿Cree que, al fin, estamos aprendiendo
a narrar y valorar el heroísmo en femenino, con sus matices y su
potencia única?
EL poder de las mujeres es muy poderoso, ya de primeras creamos vida, y
eso es un poder muy espiritual, muy poderoso. Por eso creo que siempre han
querido silenciarnos pero somos sabias, tenemos lo que llaman ese
sextosentido estamos muy unidos a la tierra. A lo no terrenal. Durante mucho
tiempo, el heroísmo femenino fue invisibilizado porque no encajaba en los
moldes tradicionales, pero El poder inherente a las mujeres posee una
cualidad profundamente transformadora. Basta considerar el acto mismo de
crear vida, que es un don de una dimensión espiritual y una fuerza
extraordinaria. Precisamente por esta potencia, históricamente han existido
intentos de silenciar nuestras voces. Sin embargo, albergamos una sabiduría
ancestral, esa intuición aguda que a menudo se denomina "sexto sentido", y
mantenemos una conexión profunda con la tierra y con lo intangible.
Durante siglos, el heroísmo femenino fue sistemáticamente invisibilizado por
no ajustarse a los moldes tradicionales de la hazaña. Hoy, mujeres como las
de esta historia reclaman su narrativa, demuestran con su voz que uno puede
—y debe— forjar su propio destino. Su testimonio enseña que, aunque la
sociedad pueda imponer innumerables obstáculos al camino de una mujer
hacia sus sueños, la verdadera fuerza reside en la perseverancia
inquebrantable, en el amor como cimiento y en ese silencio interior que se
niega a dejar de soñar.
6. Ahora que el viento de tresplayer la plataforma de Atresmedia, llevará
sus historias a toda España y ana del internacional y más allá, imagine a
una de sus protagonistas viendo el documental en su salón. ¿Qué le
gustaría que sintieran al verse reflejadas en esa pantalla, sabiendo que
su verdad ya vuela libre y está tocando a otras personas?
Desde estas líneas, me gustaría transmitirles un mensaje de orgullo, pero
sobre todo de paz. Que puedan contemplar cómo su dolor se ha transmutado
en una luz que ahora guía a otros. Que sean testigos de cómo su historia,
lejos de quedar atrapada en el pasado, se ha convertido en un faro que
inspira y acompaña a quienes buscan la fortaleza para continuar.
Nuestro objetivo se ha visto cumplido al trascender las fronteras de España
para alcanzar una dimensión global. Gracias al decidido apoyo y la confianza
de ATRESPLAYER INTERNACIONAL, lograremos que estas voces lleguen al
mayor público posible en todo el mundo. Aspiramos a que sus historias
desplieguen las alas y se eleven, llevando un soplo de esperanza que anime
a quienes luchan por no rendirse y perseverar en la consecución de sus
sueños.
7. ¿Qué puede decirnos de sus protagonistas para las personas que se
decidan a verla por primera vez en tresplayer la plataforma de
Atresmedia,?
Estas son mujeres reales, sin filtros ni guion. Mujeres que afrontan la vida con
entereza, aceptando tanto sus luces como sus sombras, transformando las
dificultades en aprendizajes profundos. Al compartir sus historias, nos
demuestran que, aun teniendo todo en contra, es posible seguir adelante.
Nos ofrecen una lección de valentía auténtica que sirve de inspiración para
todos y todas.
Sus relatos no buscan impartir lecciones moralizantes, sino abrir puertas y
sembrar esperanza. Ver Donde el viento me lleve equivale a mirarse en un
espejo y descubrir que todos, en algún momento, necesitamos reconectar
con nuestra voz interior y preguntarnos si lo que hacemos con nuestras vidas
es realmente lo que nos realiza y nos da alas para volar.
La película está disponible de forma gratuita en la app de Atresplayer a través
del siguiente enlace:
https://www.atresplayer.com/documentales/donde-el-viento-me-lleve/
Conclusión
La entrevista llega a su fin, pero no la conversación. Porque Donde el viento
me lleve no es solo una película: es una invitación a reconectar con la vida,
con la empatía y con la fuerza silenciosa que todos llevamos dentro.
El viento sopla. Y a veces, solo hace falta dejarse llevar.

