El recorrido desesperado de una familia por las clínicas de Santa Marta en busca de atención médica para un niño de 11 años terminó en tragedia y ha desatado una ola de indignación en la ciudad.
Samuel García Boneth, menor de edad que presentaba fiebre, vómito y un dolor abdominal intenso, falleció tras ser rechazado en cuatro centros de salud de la capital del departamento de Magdalena.
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Según reportes preliminares citados por medios locales, los hechos se presentaron en la madrugada del martes 25 de noviembre de 2025, cuando el infante le manifestó a sus familiares que presentaba síntomas alarmantes.
Inicialmente, lo llevaron al puesto de salud de María Eugenia, barrio donde residen. Allí, los médicos lo identificaron como un posible caso de dengue y ordenaron su remisión a un hospital de mayor complejidad. No obstante, la madre del menor, en declaraciones dadas a El Tiempo, señaló que la entidad de salud no inició ningún tratamiento ni lo estabilizaron antes del traslado.
“Él entró caminando, hablaba y decía que le dolía mucho. Si lo hubieran atendido ahí mismo, quizá estaría vivo”, declaró la progenitora al citado medio de comunicación, agregando que esa primera omisión marcó el inicio del deterioro del menor.
La segunda institución a la que acudieron fue el Hospital Julio Méndez Barreneche, el principal centro público de referencia en Santa Marta. Allí, según la familia, la respuesta fue negativa por falta de camas. “Nos dijeron que no podían ingresarlo. Que no tenían dónde ponerlo. Pero él estaba vivo, estaba consciente”, relató una tía del niño al mismo diario bogotano.
El tercer intento de atención se produjo en la Clínica Cehoca, donde, de acuerdo con la versión de los familiares, el menor fue rechazado porque no existía un convenio vigente con su EPS.
“Nos dijeron que por falta de convenio no podían recibirlo. ¿Cómo un convenio vale más que la vida de un niño?”, cuestionaron los familiares.
La última parada fue la Clínica La Milagrosa. Samuel llegó allí inconsciente y, según informaron los médicos, ya no presentaba signos vitales al momento de su ingreso. “Cuando por fin lo recibieron, él ya no respondía. Llegó vivo, venía vivo, pero no alcanzaron a salvarlo”, lamentó su madre.
La familia sostiene que el deterioro del niño fue evidente durante todo el recorrido y que un tratamiento temprano en cualquiera de los centros visitados habría evitado el desenlace fatal.
El caso ha sido calificado por los familiares como un claro ejemplo del llamado “paseo de la muerte”, una práctica en la que los pacientes son remitidos de un centro a otro sin recibir atención oportuna. “No hubo voluntad para atenderlo. No lo revisaron, no le pusieron una vía, no le hicieron un examen. Solo lo mandaban de un lado para otro”, denunció la madre.
INFIBAE
El recorrido desesperado de una familia por las clínicas de Santa Marta en busca de atención médica para un niño de 11 años terminó en tragedia y ha desatado una ola de indignación en la ciudad.
Samuel García Boneth, menor de edad que presentaba fiebre, vómito y un dolor abdominal intenso, falleció tras ser rechazado en cuatro centros de salud de la capital del departamento de Magdalena.
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Según reportes preliminares citados por medios locales, los hechos se presentaron en la madrugada del martes 25 de noviembre de 2025, cuando el infante le manifestó a sus familiares que presentaba síntomas alarmantes.
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“Él entró caminando, hablaba y decía que le dolía mucho. Si lo hubieran atendido ahí mismo, quizá estaría vivo”, declaró la progenitora al citado medio de comunicación, agregando que esa primera omisión marcó el inicio del deterioro del menor.
La segunda institución a la que acudieron fue el Hospital Julio Méndez Barreneche, el principal centro público de referencia en Santa Marta. Allí, según la familia, la respuesta fue negativa por falta de camas. “Nos dijeron que no podían ingresarlo. Que no tenían dónde ponerlo. Pero él estaba vivo, estaba consciente”, relató una tía del niño al mismo diario bogotano.
El tercer intento de atención se produjo en la Clínica Cehoca, donde, de acuerdo con la versión de los familiares, el menor fue rechazado porque no existía un convenio vigente con su EPS.
“Nos dijeron que por falta de convenio no podían recibirlo. ¿Cómo un convenio vale más que la vida de un niño?”, cuestionaron los familiares.
La última parada fue la Clínica La Milagrosa. Samuel llegó allí inconsciente y, según informaron los médicos, ya no presentaba signos vitales al momento de su ingreso. “Cuando por fin lo recibieron, él ya no respondía. Llegó vivo, venía vivo, pero no alcanzaron a salvarlo”, lamentó su madre.
La familia sostiene que el deterioro del niño fue evidente durante todo el recorrido y que un tratamiento temprano en cualquiera de los centros visitados habría evitado el desenlace fatal.
El caso ha sido calificado por los familiares como un claro ejemplo del llamado “paseo de la muerte”, una práctica en la que los pacientes son remitidos de un centro a otro sin recibir atención oportuna. “No hubo voluntad para atenderlo. No lo revisaron, no le pusieron una vía, no le hicieron un examen. Solo lo mandaban de un lado para otro”, denunció la madre.
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