El 8 de abril la concejala Claudia Carrasquilla denunció que al interior de la cárcel de máxima seguridad de La Paz, en Itagüí, se llevó a cabo una fiesta en la que participaron los voceros del proyecto de Paz Urbana.
Cabe recordar que estos voceros son cabecillas de estructuras criminales que están negociando con el Gobierno Petro para llegar a acuerdos e implementar proyectos de resocialización en las zonas más peligrosas del Valle de Aburrá.
La cabildante amplió su denuncia y en diálogo con Noticias RCN afirmó que, además de Nelson Velásquez, en la fiesta se habrían presentado otros artistas nacionales.
Carrasquilla mencionó que los voceros se habrían gastado hasta 500 millones de pesos y aseguró que la fiesta había sido por la pronta liberación de alias Lindolfo, uno de los exlíderes de la Oficina de Envigado que permanece en prisión.

¿Quién es alias Lindolfo?
Sebastián Murillo Echeverri, conocido como alias Lindolfo, nació en Medellín y creció en el seno de una familia vinculada al crimen organizado. Su padre, Rodrigo Murillo Pardo, alias Jimmy, fue socio de Pablo Escobar y líder de actividades criminales en la región hasta su asesinato en la década de 1990.
“Lindolfo” heredó esa trayectoria y, con el tiempo, se posicionó como uno de los cabecillas de la Oficina de Envigado, estructura criminal dedicada al narcotráfico, la extorsión y el cobro de deudas en Antioquia y otras regiones del país.
Desde joven estuvo relacionado con el ambiente criminal, primero como reclutador de mujeres para redes de prostitución y luego en tareas de mayor responsabilidad dentro de la organización. Su habilidad para moverse entre distintos entornos le permitió establecer conexiones en el mundo del entretenimiento y la farándula, lo que facilitó su ingreso a círculos sociales de alto perfil.
Mantuvo una relación sentimental con una presentadora de televisión reconocida, lo que amplió su red de contactos y le dio acceso a empresas y actividades de fachada para el lavado de activos.

“Lindolfo” expandió sus operaciones a ciudades como Cartagena, donde coordinó actividades ilícitas empleando grupos de sicarios propios y asociándose con otros integrantes de la estructura criminal.
Para consolidar su poder, utilizó una estrategia que incluyó utilizar empresas y relaciones públicas como cortina de humo, mientras que, a la par, formó parte de su esquema para ocultar el origen de los recursos obtenidos a través de delitos.
Durante las investigaciones en su contra, salieron a la luz vínculos con figuras públicas, entre ellas empresarios y personalidades del entretenimiento, a través de sociedades y negocios conjuntos. Esta red de relaciones y la estructura de poder que construyó hicieron que su captura y judicialización representaran un golpe significativo para la organización a la que pertenecía.
‘Lindolfo’ fue esposo de Vanesa Peláez

La expresentadora de Sábados Felices protagonizó el caso más reciente de una exreina que terminó vinculada con un narcotraficante, pero a excepción de la mayoría de los casos, ella no afirmó haber sido engañada por el criminal sobre su identidad.
Luego de siete años trabajando en medios de comunicación, se descubrió tras la captura de Sebastián Murillo Echeverri, alias Lindolfo, que el narco era el esposo de la reconocida presentadora, que desde ese momento se alejó del contexto de la farándula, pero sigue activa en sus redes sociales promocionando productos de belleza.
“Mi vida siempre ha sido una realidad, una verdad de valores que la gente conoce de mí, construida con amor, pulso y decisión; hoy el destino me confronta con una situación que jamás creí y de la cual solo salen las personas creyentes y valientes. A los que dan mensajes destructivos les agradezco por fortalecer mi alma y a los que diariamente me dan mensajes de apoyo, les regalo la sonrisa de hoy y la de todos los días”, fue parte del comunicado publicado por Peláez tras la captura de “Lindolfo”, que fue condenado a 18 años de prisión.
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