El tanto que definió el partido surgió en los minutos finales, cuando Kaio Jorge habilitó una asistencia precisa que Villarreal, libre de marca, solo debió empujar sobre la línea de gol al minuto 83. De este modo, Cruzeiro sumó su segunda victoria en la competencia, mientras que Boca Juniors sufrió su primera derrota después de dos triunfos consecutivos en el torneo. Villarreal, que había ingresado como suplente en la segunda mitad, se convirtió en protagonista inesperado y silenció a la afición argentina.
La expulsión condicionó el desarrollo del partido y sus repercusiones en el torneo. Boca Juniors, dirigido por Claudio Úbeda, jugó toda la segunda etapa con un jugador menos tras la expulsión por doble amarilla del delantero paraguayo Adam Bareiro en el cierre de la primera parte, una decisión que fue señalada como controvertida.
La expectativa ahora se centra en el encuentro entre Universidad Católica de Chile y Barcelona SC en Guayaquil, que completará la fecha y podría alterar la distribución de posiciones. Universidad Católica marcha tercera con 3 puntos y Barcelona cierra la tabla sin unidades y una diferencia de gol de -4.
Villarreal llegó a su cuarto gol con la camiseta del Cruzeiro, en medio de una difícil adaptación del fútbol brasilero. Los tres pasados fueron ante RedBull Bragantino, Athletico Paranaense y Vasco da Gama, todos en la serie A de Brasil.
El colombiano recibió la segunda nota más alta de calificaciones del público en el diario GE con 8.4, solo superado por Matheus Pereira y el entrenador Artur Jorge con 9.0. La prensa le dio la calificación más alta junto con Kaio Jorge (7.5): “Entró al campo para reforzar la defensa y cumplió con creces, apareciendo en el área pequeña para rematar de cabeza un centro de Kaio Jorge”.
El partido de Cruzeiro vs. Boca Juniors terminó en pelea
Durante los minutos decisivos del encuentro, Boca Juniors jugó con un hombre menos luego de la expulsión del delantero Bareiro, que ocasionó una interrupción de 4 minutos y 20 segundos entre la tarjeta roja y la reanudación. La tensión acumulada durante el choque derivó en una pelea en el campo cuando, tras el silbatazo final, los suplentes y titulares de Boca se dirigieron de manera desafiante hacia los jugadores de Cruzeiro.
La intervención de los brasileños permitió contener la situación antes de que desembocara en agresiones físicas; finalmente, ambas plantillas abandonaron el terreno rumbo a vestuarios por el túnel del estadio.
El dominio disciplinario estuvo en el centro del debate a lo largo del partido, que contabilizó nueve tarjetas amarillas y una expulsión. Cruzeiro terminó el juego con tres futbolistas amonestados pero logró conservar la ventaja numérica y mantener el orden.
En rueda de prensa tras el compromiso, el entrenador Artur Jorge remarcó las consecuencias del arbitraje en el desarrollo del juego. El técnico cuestionó el “poco tiempo útil de juego”, a raíz de las múltiples paralizaciones y enfrentamientos que marcaron la dinámica del encuentro.
“No me agrada que el partido tenga tan poco tiempo útil para jugar, que sea un partido de constantes interrupciones y de conflicto. Creo que esto, más allá de los 90 minutos, es también lo que vimos al final”, afirmó Artur Jorge, intentando explicar la trifulca posterior y solicitando mayor dinamismo para favorecer un espectáculo de calidad.
El entrenador sostuvo que la responsabilidad debería recaer en las instancias disciplinares de la Conmebol y el uso del sistema VAR para esclarecer los hechos: “Vamos a esperar qué resulta de ahí, porque respecto a lo que ocurre en el campo, no hablaré de la actuación arbitral, solamente deseo un partido más fluido y dinámico”.
INFOBAE


