Algunos habitantes se niegan a irse a los albergues y Alcaldía dice que “ya es un negocio la tragedia”
Durante un recorrido, funcionarios ofrecieron traslado a albergues con alimentación y atención médica. Varias personas se negaron. La Alcaldía asegura que no todos son damnificados.Pereira. La situación en el Parque de la Libertad sigue generando debate. En un recorrido registrado en video, funcionarios de la Alcaldía de Pereira invitaron a las personas que permanecen en carpas y cambuches improvisados a aceptar su reubicación en los albergues habilitados por la administración municipal. La respuesta de muchos fue negativa. “Albergue no me gusta”, “no puedo irme porque estoy enferma”, “no puedo caminar mucho, el médico me dijo que no”, fueron algunas de las respuestas que se escuchan en el video. En las imágenes se observa a familias completas viviendo sobre estibas de madera, con colchones, bolsas y plásticos, en condiciones sanitarias y climáticas precarias.
Según confirmó la Alcaldía de Pereira en los últimos días, en los albergues se garantiza techo, alimentación, colchón, atención médica y condiciones seguras para pasar la noche, especialmente para niños, adultos mayores y personas con condiciones de salud. Sin embargo, el alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, advirtió que durante las verificaciones se han encontrado personas que no tendrían la condición de damnificadas.” Seguimos insistiéndole a las personas que están en el Parque Olaya y en la Libertad, que se dejen reubicar, que le ofrecemos alimentación, dormida, atención médica, pero hemos encontrado que hay personas que no son damnificadas y están allí haciendo negocio con esta tragedia”, señaló el mandatario. En el Parque de la Libertad confluyen dos realidades: por un lado, familias que aseguran haber perdido su vivienda o no tener a dónde ir, y por otro, habitantes de calle y habitantes en calle que históricamente han tenido presencia en este sector del centro de la ciudad. De hecho, la Secretaría de Desarrollo Social y Político ha venido realizando jornadas descentralizadas de salud, con vacunación y pruebas rápidas, para invitar de forma voluntaria a esta población a los albergues urbano y rural, donde se ofrece un proceso de resignificación de vida. Mientras tanto, el campamento en el Parque de la Libertad permanece. Para algunos es la única alternativa que tienen. Para las autoridades, es un riesgo sanitario y una situación que está siendo aprovechada por personas que no necesitan la ayuda.

