Pereira, 25 de marzo de 2026
Luego de 48 horas del grave siniestro aéreo en Puerto Leguízamo,
Putumayo, que causó la pérdida de 69 de nuestros héroes, quiero, en
primer momento, enviarles a sus familias y a amigos un cálido saludo
de respeto y mi conmiseración para la Policía y el Ejército Nacional.
Y en segundo término, hacerle un llamado a todas aquellas voces,
incluyendo la del presidente de Colombia, Gustavo Petro, a que en estos
momentos de duelo de país actuemos con sensatez.
Pasarán muchos días antes de que un informe preparado por expertos
determine las verdaderas causas del accidente del avión C – 130
Hércules de la FAC, y por ello, no es sano, no es oportuno, no es digno
que antes de centrar la atención en el dolor humano, voces como la del
presidente Petro hayan cuestionado desde el mismo momento de la
tragedia y lo haya reiterado anoche en el Consejo de Ministros, que el
avión cayó por su mal estado técnico, poniendo el retrovisor en
gobiernos pasados, sin asumir su propia responsabilidad como
comandante en jefe de las Fuerzas Militares.
No es hora de politizar un hecho de infortunio para nuestro país; es el
momento de solidarizarnos con los familiares y amigos de los 69
militares y policías fallecidos, con los 57 heridos y, por supuesto, con las
personas que salieron ilesas y que sus heridas más profundas están en
sus almas.
En mi calidad de representante electo a la Cámara y fiel a mi convicción
religiosa y moral, elevo una oración a Dios por los afectados en el
siniestro aéreo y les pido a todos los colombianos que abracemos con
orgullo a este grupo de hombres que estaban cumpliendo la misión de
trabajar por un mejor bienestar para todos.
DURGUEZ ESPINOSA
Representante electo a la Cámara.

