En la mañana del jueves 9 de abril se registró un temblor de magnitud 3.0 en el departamento del Quindío.
De acuerdo con la información suministrada por Servicio Geológico Colombiano (SGC), el movimiento telúrico se presentó a las 6:44 a. m, con epicentro en el municipio de Circasia.
El sismo fue percibido de manera clara, a pesar de su magnitud moderada. De acuerdo con el SGC, esto se debió a que fue un evento superficial, es decir, se originó a menos de 30 kilómetros de profundidad.
Esta característica explica por qué los ciudadanos en municipios como Montenegro, Armenia y Circasia reportaron la sacudida con intensidad.

Las coordenadas exactas del epicentro, según el boletín técnico, fueron 4,60° de latitud norte y -75,70° de longitud oeste.
Hasta el momento, los organismos de gestión del riesgo y las autoridades locales no han informado sobre daños materiales ni personas lesionadas por el movimiento. El monitoreo de las consecuencias se mantiene, pero la situación permanece controlada.
El evento fue catalogado como superficial, lo que significa que la energía liberada afecta con mayor fuerza las áreas cercanas, incluso si la magnitud no es elevada.
Por esta razón, habitantes de diversas zonas del departamento reportaron haber sentido el temblor de forma evidente, pero sin consecuencias graves.

El mapa divulgado por el SGC muestra que este tipo de reportes tiene carácter preliminar y puede actualizarse si el análisis técnico lo requiere. La vigilancia permanente de la actividad tectónica en el país permite a las autoridades reaccionar rápidamente ante cualquier eventualidad.
A través de las redes sociales, los ciudadanos reportaron el sismo en los sectores dónde se sintió, “Si se sintió, un solo momento”; “Se sintió con bastante fuerza”; “En Armenia, se sintió. Un buen despertador”; “Se sintió en Armenia”; “Ulloa se sintió fuerte el sacudón”; “En Calarcá se sintió”; “Si, en circasia lo sentí, fue algo fuerte y rápido”: fueron algunos de los mensajes.
¿Por qué tiembla tanto en Colombia?
La Escala Macrosísmica Europea (EMS-98) es la herramienta empleada en el país para medir la intensidad de los sismos. El sistema comienza en el nivel 2, que describe temblores apenas perceptibles por personas en reposo, y alcanza intensidades superiores a 7, en las que puede haber colapso de estructuras antiguas y dificultades para mantenerse en pie.
Un sismo de intensidad 4 en Colombia es percibido ampliamente dentro de edificaciones, haciendo vibrar ventanas y platos, mientras que en el nivel 5, los objetos pequeños pueden desplazarse y aparecen grietas menores en viviendas.
Cuando la intensidad llega a 6, se considera que hay daño leve: objetos caen, personas pierden el equilibrio y muchas edificaciones muestran afectaciones visibles. El nivel 7 indica daño moderado, con muebles pesados fuera de su sitio y grietas extensas en muros. Por encima de ese rango, el daño se clasifica como severo, incluso con riesgo de colapso en construcciones vulnerables.
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