Los europeos especularon demasiado y se vieron sorprendidos con la igualada en el tiempo de descuento
Julen Lopetegui tuvo un debut felicísimo en la Copa del Mundo después de ser apartado como técnico de España antes del estreno en Rusia 2018. El entrenador vasco aguardó ocho años y 94 minutos para saltar de júbilo y celebrar el gol del central Khoukhi, que daba a Qatar un sorprendente empate ante Suiza (1-1). Una jugada en el tiempo añadido que pasará a ser histórica y que abre muchas opciones en el grupo B después de un partido que los suizos no supieron rematar por la poca puntería de sus delanteros y el acierto del meta Abunad. Tampoco su floja defensa ayudó a validar la ventaja obtenida con el tanto de Embolo.


El exceso de confianza ya estuvo a punto de poner el partido cuesta arriba para Suiza. Apenas puesta la pelota en juego, una pifia del veterano Akanji dejó a Edmilson cara a cara con Kobel. El delantero pareció templar por la sorpresa de la jugada y el meta se impuso para alivio de Murat Yakin. Quizá si el atacante hubiera sido Akram Afif el resultado hubiera sido diferente porque se presumía que Qatar tenía más pegada en el área contraria que contundencia en la propia, resguardada por Mahmud Abunad. El portero de Qatar empezó a ser exigido de forma continua por una selección dinámica y excelente en la presión y recuperación del balón como es la de Suiza. Hasta que el meta atropelló a Freuler y el penalti fue transformado por Embolo cuando las llegadas eran ya continuas a los dominios de Mahmud Abunad.
El encuentro se convirtió en un monólogo de Suiza. Muy exigidos por el ritmo del equipo de Yakin, los jugadores de Qatar tardaron media hora en volver a llegar hasta Kobbe después de la oportunidad de Emerson. Un córner dio fe de vida del equipo de Lopetegui, falto de un generador de juego, excesivamente ingenuo y, por contra, muy bien puesto para no conceder espacios ante Kobel. Los suizos no atinaban en el tiro, reducidos los puntas Ndoye y Vargas por Abunad. Tampoco se venció Kobel en un nuevo disparo del punzante Emerson. Suiza recuperó la energía en el vestuario y volvió a la carga en el arranque del segundo tiempo con un chut de media distancia de Xhaka. El segundo gol, sin embargo, tardaba en llegar y no se rendía Qatar.
Lopetegui refrescó a su equipo mientras decaía el ritmo de Suiza. El partido era cada vez más abierto porque Suiza reculó y perdió la pelota mientras Qatar avanzaba siempre con la pelota al pie, cada vez más segura y ambiciosa, finalmente acertada con el cabezazo de Khoukhi. Suiza se quedó con la boca abierta, tan desafortunada en ataque como en defensa, y Qatar festejó su primer punto en un Mundial. Un resultado de ensueño también para Lopetegui.
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