Por: Rossi
Los hombres también lloran.
Lloran ahogados en el vacío de una copa de alcohol.
En el silencio nocturno de una calle en soledad.
Lloran con golpes en el pecho para intentar encontrar los motivos y su verdad.
Lloran las mañanas que acechan la sombra.
Lloran con los puños apretados en
la búsqueda de la paz
Lloran también, porque ellos saben sentirse solos, heridos por el desamor.
Los hombres no son de piedras, no,
los hombres, también son corazón.
Antonio García Castro ©

