El presidente saliente de la República, Gustavo Petro, decidió cancelar su último viaje oficial a Estados Unidos como jefe de Estado, en una visita que estaba prevista para desarrollarse entre el 21 y el 23 de julio en Washington y Nueva York. La decisión, conocida a 17 días del final de su periodo constitucional, previsto para el 7 de agosto, generó revuelo en las redes sociales, en especial entre los que apoyaron la determinación.
La decisión fue comunicada poco después de que el primer mandatario protagonizó su último discurso ante el Congreso, en el que destacó los principales logros de su administración, en materia de economía, salud y seguridad. Según la información oficial divulgada por la Casa de Nariño, el gobernante saliente optó por centrarse en el cierre de su administración, en medio de fuertes señalamientos sobre sus ejecutorias.
El presidente de la República, en su discurso ante el Congreso, se pronunció sobre extradición y lista Clinton en su último discurso presidencial – crédito Presidencia
Es válido destacar que la agenda suspendida contemplaba reuniones con la Organización de Estados Americanos (OEA) en la capital estadounidense y presentaciones ante la Misión Permanente de Colombia en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De hecho, Petro había adelantado la programación de uno de sus últimos Consejos de Ministros para el martes 21 de julio, en el que expondría en detalle dichos logros.
Así pues, Petro se decantó por priorizar los proyectos legislativos radicados por el Ejecutivo en el tramo final del mandato, como el que busca una nueva reforma tributaria, el avance en la ley de jurisdicción agraria, que se hundió en la anterior legislatura; la iniciativa que busca prohibir el fracking en Colombia y, por último, la presentación de una nueva reforma al sistema de salud, en el que sería el tercer intento en su Gobierno.
El tramo final del Gobierno Petro en medio de dificultades
En la etapa final de su administración, Petro enfrenta un panorama adverso en el Congreso; pues pese a que logró arrebatarle a su sucesor, Abelardo de la Espriella, la presidencia del Congreso, al respaldar de manera implícita la aspiración de Honorio Henríquez, no cuenta con un panorama favorable para que sus últimas iniciativas prosperen. Y todo porque las mayorías ya están planificando la relación con el entrante Gobierno.

Si bien la Casa de Nariño busca cerrar acuerdos y dejar encaminadas reformas antes del 7 de agosto, fecha de traspaso presidencial, no tendría ambiente para avanzar en sus iniciativas. Frente a este escenario, el jefe de Estado instruyó a su gabinete para acelerar la radicación y discusión de estas iniciativas, antes de que deba entregar el poder, lo que causó una serie de reacciones e intereses contrapuestos en el Congreso.
A esto se suma que la relación bilateral con Estados Unidos atraviesa una fase de tensión. Lo anterior, ante las recientes denuncias del mandatario sobre las injerencias externas en el proceso electoral, al señalar supuestos fraudes y el uso de algoritmos desde el exterior, como lo revalidó en su comparecencia ante el legislativo y en sus redes sociales, en la que presentó lo que para él son las evidencias del fraude.

Al cierre de su administración, el líder de izquierda anunció que, tras dejar la presidencia, se tomará un periodo de vacaciones, aunque permanecerá vinculado a la política. De este modo confirmó su disposición para asumir el liderazgo del movimiento Pacto Histórico, tras una propuesta del senador y excandidato presidencial Iván Cepeda, que al igual que Petro también desconoce la legitimidad del presidente electo.
Cabe destacar que aunque a Petro se le ha permitido el ingreso a territorio norteamericano en su condición de jefe de Estado, todavía permanece en la lista de sancionados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro. Esta determinación no solo ha afectado al mandatario, sino también a la primera dama, Verónica Alcocer, a su hijo, Nicolás Petro, y al ministro Armando Benedetti.
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