El traslado de la posesión presidencial a Cali genera tensión en sectores de izquierda – crédito Canal Congreso
El 7 de agosto de 2026, la atención política nacional se concentrará en Cali ante la decisión de Abelardo de la Espriella de realizar su ceremonia de posesión presidencial en esa ciudad.
La medida ha generado reacciones en distintos sectores, entre ellas la postura de Aida Quilcue, exfórmula vicepresidencial de Iván Cepeda y ahora representante del Pacto Histórico, quien expresó en una plenaria de la Cámara su escepticismo sobre los motivos y el impacto real de este acto para las comunidades históricamente marginadas.
Según manifestó Quilcue, la presencia de figuras políticas que, en su opinión, nunca defendieron los derechos humanos ni aportaron soluciones estructurales a los problemas del país, resulta llamativa en este contexto. “Me llama mucho la atención de quienes nunca han defendido los derechos humanos ni a la vida de los pueblos, hoy digan que son defensores y se van a Cali porque es el sitio donde van a empezar a mejorar las condiciones de vida”, sostuvo.

Para la dirigente, se trata de un gesto que contrasta con la trayectoria de los grupos tradicionales en el poder. “Han gobernado más de 200 años este país y nunca resolvieron los problemas más estructurales que tiene el país, sobre todo con los pueblos más alejados”, añadió.
Quilcue enfatizó la necesidad de que la nueva administración garantice condiciones equitativas para todo el país.
“Queremos garantías para el resto del país, porque a veces escucho también las intervenciones como si los pueblos, las organizaciones populares, los jóvenes y las mujeres no fueran parte de Colombia”, afirmó. Para la representante del Pacto Histórico, la democracia colombiana exige inclusión real y respeto por la diversidad territorial y social.
Quilcue recordó que “Cali es la ciudad de la resistencia y vamos a defender los derechos, vamos a defender la dignidad, vamos a defender lo que nos corresponde”.
La representante indígena subrayó que las comunidades continúan movilizándose para hacer valer sus derechos y visibilizar su aporte a la construcción nacional.

“Nosotros somos pueblos dignos y a nosotros no nos han regalado nada. Así es de que ahí estaremos para defender nuestra dignidad”, señaló en su intervención. Estas palabras reflejaron una posición de vigilancia ante las promesas y acciones del nuevo gobierno.
“Estamos en una democracia donde todos cabemos”. La dirigente insistió en que los pueblos y movimientos sociales no serán desplazados ni ignorados por la coyuntura política. “Ustedes no nos van a borrar del mapa porque así lo consideran”, puntualizó.
La jornada del 7 de agosto se anticipó como un evento de alto contenido político y simbólico, tanto para la administración entrante como para quienes ven en Cali un referente de resistencia y transformación social.
En palabras de Quilcue, “seguimos en resistencia”. La funcionaria cerró su intervención reiterando el compromiso de las comunidades por la defensa de los derechos adquiridos y la dignidad colectiva.
Cámara de Representantes aprobó posesión de Abelardo de la Espriella en Cali tras intenso debate político
La Cámara de Representantes aprobó con 117 votos a favor y 7 en contra la proposición para que la posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella se realice el 7 de agosto en Cali, en lugar del tradicional Capitolio Nacional en Bogotá.
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La iniciativa, presentada por la congresista Carol Borda, busca enviar un mensaje de “descentralización y recuperación de territorio”. Borda aclaró que la ceremonia no tendrá lugar en una instalación militar, aunque se rendirá homenaje a las Fuerzas Militares.
Durante el debate, la bancada del Pacto Histórico expresó su rechazo al traslado del acto protocolario, argumentando que la decisión contradice el discurso de austeridad del nuevo Gobierno. Los 42 congresistas de ese partido abandonaron el recinto antes de la votación.
Posteriormente, la representante María Fernanda Carrascal propuso que cada legislador financie sus propios gastos de viaje, alojamiento y viáticos para el evento.
“Ellos decidieron que el Congreso se traslade, pues que sean ellos mismos quienes paguen”, señaló Carrascal, quien también anunció la renuncia del partido a la jornada salarial correspondiente.
Desde el Centro Democrático, el representante Daniel Briceño afirmó que “no hay excusa válida para que los congresistas no asistan al acto de posesión”.
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