El sector petrolero criticó las declaraciones de Ricardo Roa, expresidente de Ecopetrol, quien defendió su gestión con un balance que describió como “extraordinariamente maravilloso”, pese a cuestionamientos por omitir datos sobre la situación de la estatal.
Las críticas se concentraron en que Roa presentó un cierre favorable de su administración, pero dejó por fuera alertas sobre flujo de caja, deuda, búsqueda de capital, posible venta de activos, escasez de gas, contratos frenados, tensiones en la junta directiva y desgaste reputacional de la compañía petrolera.
El ingeniero, conocido por haber sido el gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022, volvió a hablar 115 días después de salir de la empresa, en contravía de una constancia dejada en la junta directiva el 23 de julio de 2026, que advertía la inconveniencia legal de que hiciera ese balance antes de la publicación de resultados del segundo trimestre, período en el que no estuvo.
En su exposición, Roa sostuvo que el grupo se consolidó como una empresa multienergética y defendió avances en crecimiento, energías limpias, descarbonización y reducción de emisiones y costos. También reivindicó una inversión de USD1.724.000.000 en exploración: “Para los que dicen que en estos años no hubo exploración, ahí están los números”.
Desde la empresa, algunas voces compararon ese discurso con la intervención del presidente Gustavo Petro del 20 de julio de 2026, por destacar cifras favorables y dejar de lado los problemas. Alejandro Ospina, ingeniero de petróleos y presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Petrolera y Energética de Colombia (Utipec), dijo: “Parece que ambos (Petro y Roa) vivieran en realidades paralelas. Ecopetrol queda muy mal”.
Las alertas sobre la caja y activos que no mencionó

Uno de los vicepresidentes de Ecopetrol, que pidió reserva de su identidad, aseguró que la estatal enfrenta dificultades de flujo de caja que se reflejarían sobre todo en el primer semestre de 2027. Según esa fuente, la tesorería llegaría a mínimos cercanos a $1,3 billones.
El directivo añadió que la empresa debe recomponer y estructurar la deuda, además de buscar recursos de capital, salvo que la producción se corrija con rapidez. También señaló que se evalúa la desinversión en activos que no se consideran esenciales dentro de la estrategia de la compañía.
Entre esas opciones mencionó una eventual salida de Essentia y la posible venta de Hocol. Según su versión, Ecopetrol necesita recoger unos USD 800.000.000 para recuperar caja y elevar la producción.
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Gas, patrimonio y contratos bajo cuestionamiento

Luis Enrique Rojas, expresidente de Hocol, planteó otro frente de crítica y afirmó que el deterioro de la gestión se refleja en el patrimonio. “En pesos constantes, son $53 billones de pérdida desde que entró Roa hasta que salió”, sostuvo.
Cabe recordar que el saliente presidente de Ecopetrol también atribuyó la escasez de gas a gobiernos anteriores y no a la política antiextracción de Gustavo Petro. Además, anunció que la empresa saldría a comprar la molécula, aunque a precios más altos.
Ese plan cambió 24 horas después, cuando surgieron denuncias sobre el negocio de importación que pasaría por la oficina de Houston. Petro dijo entonces: “Ya Ecopetrol, acabo de recibir el informe (…) ya no aprobó el inicio de la importación de gas. Ya, ganaron”.
El exdirectivo tampoco abordó el freno a contratos por más de USD 700.000.000 que llegaron acompañados de denuncias por cobro de sobornos. Ese silencio se sumó a las objeciones sobre los temas que dejó fuera de su balance.
Para Alejandro Ospina, la crisis también golpeó la estructura interna de la empresa. Su diagnóstico apunta a un retroceso del criterio técnico y a una organización en la que muchos trabajadores buscaron protección ante la llegada de cuotas políticas.
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