Las labores de rescate se extendieron durante la noche del lunes 10 de agosto de 2026 en distintos puntos del occidente de Colombia, luego del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país y cuyo epicentro fue localizado cerca de San José del Palmar, en Chocó.
Rescatistas, bomberos, soldados y voluntarios trabajaron durante horas entre estructuras colapsadas en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, en una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes.
En Cali, donde se concentra el mayor número de víctimas, los equipos de emergencia mantuvieron activos varios frentes de búsqueda durante la madrugada.
La operación permitió rescatar con vida a un hombre de 35 años que permanecía atrapado entre los escombros de dos edificios de cinco pisos, mientras en otros sectores de la ciudad continuaban las labores para localizar a personas que aún permanecían bajo las estructuras.
Pie de foto: Soldados del Batallón de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres N.° 80 trabajan en la remoción de escombros en el barrio El Refugio, donde colapsó una estructura de ocho pisos – crédito Ejército Nacional
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, entregó en la mañana de este martes 11 de agosto un nuevo balance de la emergencia. La ciudad registra 95 víctimas fatales, 949 heridos, 86 personas rescatadas y 239 atrapadas.
Además, 56 edificios han colapsado, por lo que los organismos de socorro mantienen desplegados equipos especializados para avanzar en la remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes.
El rescate que marcó la noche en Cali
Uno de los rescates se produjo en el sector de Torres del Limonar Capri, en el sur de Cali, donde los equipos localizaron al hombre de 35 años entre los restos de las edificaciones. El operativo contó con la participación del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá y permitió sacar al ciudadano con vida.
De acuerdo con la información entregada por las autoridades, el hombre presentaba lesiones leves. Su rescate se convirtió en uno de los momentos más destacados de la jornada, mientras los equipos continuaban trabajando en otros puntos donde existía la posibilidad de encontrar más personas con vida.
Las labores también avanzaron en la carrera 56 con calle 5, donde voluntarios y organismos de socorro removieron escombros durante la madrugada. En el barrio El Refugio, soldados del Batallón de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres N.° 80 trabajaron en una estructura de ocho pisos que colapsó tras el movimiento sísmico.
Equipos de emergencia trabajan en la remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes tras el colapso de varias estructuras en Cali, luego del terremoto de magnitud 7,4.
El Ejército Nacional reforzó los operativos con personal especializado, binomios caninos y sistemas de aeronaves no tripuladas equipadas con cámaras térmicas. Estos recursos fueron utilizados para revisar las zonas afectadas y tratar de detectar señales de personas atrapadas bajo las estructuras.
La institución desplegó cinco pelotones hacia Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas, con personal capacitado para apoyar las labores de búsqueda, rescate y remoción de escombros.
Socorristas buscaron durante horas a un posible sobreviviente en Pereira
En Pereira, otra de las principales ciudades afectadas, los organismos de emergencia concentraron durante la noche sus esfuerzos en una edificación colapsada ubicada en la calle 21, entre carreras séptima y octava.
Según el reporte publicado por El Tiempo, los socorristas comenzaron a escuchar voces provenientes del interior de la estructura. Los equipos intentaban establecer comunicación con un ciudadano identificado como Humberto, mientras avanzaban con cuidado entre los restos de la edificación.
Paramédicos de la Cruz Roja permanecieron en el lugar llamándolo por su nombre y esperando respuestas desde el interior. La posibilidad de que hubiera una persona con vida llevó a los organismos de emergencia a concentrar sus esfuerzos en ese punto.
Los rescatistas también pidieron a civiles y medios de comunicación retirarse del sector para despejar el perímetro y reducir el ruido. El silencio era necesario para escuchar con mayor claridad cualquier señal proveniente de debajo de los escombros y facilitar la operación.
La búsqueda se desarrolló de manera controlada debido a las condiciones de la estructura. Los equipos debían retirar los restos de forma cuidadosa para evitar nuevos desprendimientos y proteger tanto a los posibles sobrevivientes como a los propios rescatistas.
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