Por: Wilson Escobar Gaviria
Los sismos fracturan mucho más que el cemento de nuestras avenidas; destruyen la paz mental de toda una población. Desde las páginas de El Querendón nos preguntamos: ¿Cómo se reconstruye el corazón de Pereira?
Los terremotos miden su fuerza en números fríos. Una escala técnica que calcula la energía de las placas tectónicas, pero que es incapaz de medir el tamaño de la grieta que se abre en el alma de una comunidad cuando lo pierde todo en un instante. El reciente sismo no solo sacudió con fuerza las estructuras de nuestra querida Perla del Otún; destrozó la cotidianidad, arrebató la seguridad de los hogares pereiranos y quebró la paz mental de miles de ciudadanos en todo el departamento.
La agenda invisible del desastre en Pereira
Mientras las cuadrillas remueven escombros materiales y se evalúa el estado de la infraestructura local, una emergencia silenciosa avanza sin hacer ruido por las calles de la “Querendona”: el trauma colectivo. El miedo a volver a entrar a una vivienda con fisuras, la ansiedad ante el más mínimo ruido y el dolor de ver espacios emblemáticos afectados forman la agenda invisible de la tragedia. Es el inventario de daños que los comités de emergencia no alcanzan a registrar en sus planillas.
“Reconstruir las paredes de nuestra ciudad será una tarea de meses; remendar el corazón fracturado de nuestro pueblo exigirá una empatía sin fecha de caducidad”
El peligro del olvido en la Trasnochadora
Sanar las fisuras internas requiere mucho más que cemento y ladrillos. Exige redes locales robustas de apoyo psicológico, acompañamiento real en las zonas más afectadas de Risaralda y una solidaridad sostenida en el tiempo, especialmente cuando la noticia deje de ocupar los titulares principales.
La reconstrucción material ya ha comenzado por parte de las autoridades locales, pero la verdadera prioridad de El Querendón hoy es recordar que lo primero debe ser poner en pie a la gente. No permitamos que el olvido se convierta en la réplica más destructiva para quienes hoy lo han perdido todo

