Por: Wilson Escobar Gaviria
Pereira, 10 de septiembre de 2026 — Hoy se cumple exactamente un mes desde aquel lunes 10 de agosto a las 7:34 de la mañana, un instante en el que la naturaleza nos recordó nuestra fragilidad con un sismo de magnitud 7.4. Treinta días después de una de las mañanas más difíciles en la historia reciente de nuestra región y del país, las heridas siguen abiertas y el dolor por las 331 vidas perdidas permanece intacto. Sin embargo, en medio del polvo y los escombros que aún se recogen, lo que realmente ha empezado a levantarse es una certeza colectiva: vamos a salir adelante.
Pereira, 10 de septiembre de 2026 — Hoy se cumple exactamente un mes desde aquel lunes 10 de agosto a las 7:34 de la mañana, un instante en el que la naturaleza nos recordó nuestra fragilidad con un sismo de magnitud 7.4. Treinta días después de una de las mañanas más difíciles en la historia reciente de nuestra región y del país, las heridas siguen abiertas y el dolor por las 331 vidas perdidas permanece intacto. Sin embargo, en medio del polvo y los escombros que aún se recogen, lo que realmente ha empezado a levantarse es una certeza colectiva: vamos a salir adelante.
Este primer mes no solo se mide en las complejas cifras de la reconstrucción o en los balances de infraestructura; se mide, sobre todo, en la templanza de las comunidades. Desde los barrios de Pereira y Cali hasta las zonas rurales de Caldas y Chocó, la tragedia no logró paralizarnos. Al contrario, activó un motor de empatía y resiliencia civil pocas veces visto: vecinos abriendo sus puertas a quienes lo perdieron todo, jóvenes organizando brigadas de apoyo y un comercio local que, a pesar de registrar pérdidas estructurales de más del 65%, ha vuelto a levantar sus persianas con la convicción de reactivar la economía de nuestras familias.
El camino que tenemos por delante es largo y exigirá una vigilancia rigurosa para que los recursos del Gobierno y el Fondo Milagro lleguen con transparencia a cada rincón afectado. Los diagnósticos técnicos avanzan y las obras estructurales se preparan para iniciar en octubre, pero la verdadera reconstrucción ya comenzó en el corazón de cada ciudadano que se niega a rendirse.
Hace un mes la tierra se movió bajo nuestros pies, pero hoy, con la frente en alto y unidos en un solo esfuerzo regional, demostramos que la voluntad de nuestra gente es infinitamente más sólida y duradera que cualquier sismo. Nos quebramos, sí, pero nos estamos levantando más fuertes.

