Por: Wilson Escobar Gaviria (Con información de Infobae)
Un fin de semana de caos, fuego y destrucción sacudió a Francia en una de las jornadas de protesta más violentas de los últimos años. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que las multitudinarias manifestaciones en contra del encarecimiento de la vida dejaron un saldo preliminar de 1.800 personas detenidas y más de 500 agentes de policía heridos. Los disturbios, incendios y saqueos generalizados se registran a tan solo seis meses de las elecciones presidenciales en el país europeo.
El descontento social, que evocó las históricas movilizaciones de los “chalecos amarillos” de 2018, congregó a una masa de entre 550.000 y 800.000 manifestantes bajo el lema “Amarillos y Jóvenes”. La alarmante escalada de violencia abrió una profunda disputa política en París sobre el uso de la fuerza estatal y la responsabilidad de los desmanes.
Ciudades devastadas y pérdidas millonarias
De acuerdo con los reportes internacionales publicados por Infobae, grupos radicales catalogados por el Gobierno como militantes de la ultraderecha, a los que posteriormente se sumaron delincuentes comunes, causaron destrozos metódicos en las principales urbes del país, incluyendo París, Marsella, Lyon, Burdeos y Estrasburgo. Durante los disturbios en la capital, se reportaron ataques directos a prefecturas, comisarías y el incendio provocado de la alcaldía de Limoges.
Por su parte, la Federación de Comercio y Distribución de Francia estimó que al menos 1.500 tiendas y comercios comerciales resultaron gravemente dañados o saqueados, calculando pérdidas materiales que ascenderán a “varios cientos de millones de euros”. El detonante de la indignación ciudadana responde al debate de un estricto presupuesto para 2027 que contempla un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros y el alza del precio de los combustibles.
Mano dura contra los alborotadores
El presidente francés, Emmanuel Macron, se pronunció de manera enérgica a través de sus canales oficiales asegurando que “quienes han destruido y atacado nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados”. Asimismo, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, exigió formalmente a los jueces aplicar medidas de prisión preventiva para todos los implicados en los saqueos y desórdenes urbanos.
La actuación de los cuerpos de seguridad también quedó en el ojo del huracán tras reportarse la mutilación de la mano de un manifestante en Saint-Étienne por el impacto de una granada aturdidora lanzada por los agentes antidisturbios, un hecho que promete intensificar las tensiones en las próximas jornadas.

